Tulasi ejecuta austeridades

Capítulo dos: Tulasi ejecuta austeridades

Así que nació, Tulasi resolvió caminar en las regiones montañosas de Badarinatha a ejecutar varias austeridades. Aunque muchas personas intentaron persuadirla, nadie fue capaz; ella estaba determinada a permanecer y orar en el bosque hasta que el Señor Krsna apareciera y estuviera de acuerdo con ser su esposo.


Durante un período de cien mil años celestiales, ella tuvo que soportar lo siguiente: 

En el verano, se ponía en un círculo de fuego bajo el sol: en el invierno, se sumergía en las aguas gélidas, en las estaciones lluviosas, ella misma se sometía a los pesados aguaceros en los campos funerales. Durante 20.000 años, ella se alimentó de frutas y agua; por 30.000 años, masticó hojas secas; por 40.000 años vivió solamente en el aire, y por 10.000 años no comió nada y permaneció sobre una sola pierna.

Finalmente, ella vio al Señor Brahma en el cielo montado en su transportador cisne y  yendo hacia su dirección. Creyendo que él le iba a otorgar un favor, ella se inclinó ante él.

El Señor Brahma dijo: “Oh Tulasi, pídeme un favor. Ya se trate de devoción al Señor Hari o servirle para librarte de la vejez o de la muerte, Yo te lo concederé.”

 

“Sí, Oh Señor, yo le pediré. Por favor, escucha. Yo no voy ocultar mis deseos por temor o vergüenza, ya que Tú conoces todo. Mi nombre es Tulasi. Anteriormente yo era una pastorcilla de vacas en Goloka, y allá yo servía a Radharani, la amada de Sri Krsna. Yo soy una expansión parcial de Radharani y era su compañera favorita. Pero un día durante la danza rasa, Krsna se puso muy íntimo conmigo y yo desmayé de tanta felicidad. Mientras estaba tendida ahí, Radharani apareció y me vio en esta condición.

 

Ella no estaba nada complacida. Ciega de furia, ella primero regañó a Krsna y luego me maldijo. Ella dijo: “¡Oh infame! ¡Vete! ¡Y toma nacimiento como un ser humano!

 

La promesa de Krsna

Entonces Krsna me dijo: “Cuando tomes nacimiento en India, si practicas austeridades, el Señor Brahma le otorgará una bendición. Él hará los arreglos para que te cases con Narayana de cuatro brazos, que es una expansión Mía.” Luego Krsna desapareció. Temiendo a Radharani, yo abandoné Goloka y nací en este mundo… Por lo tanto, otorga este favor. Yo deseo tener a aquel hermoso y pacífico Narayana como mi esposo.”

 


El Señor Brahma contestó: “Oh Tulasi, Sudama, era una expansión parcial de Krsna y era uno de los amigos pastorcillos de Krsna en Goloka. Como resultado de una maldición de Radharani, él actualmente vive en la tierra en los Danavas (demonios). Su nombre es Sankhacuda. Él es muy enérgico y nadie puede compararlo en fuerza. Mientras vivió en Goloka, él estaba muy atraído por ti y quería casarse contigo. Pero por temor a Radharani, él no dio ninguna propuesta.

“Como tú eres una jatismara, es decir, alguien que sabe sus nacimientos previos – Sankhacuda también lo es. Recordando su deseo en el pasado de estar cerca de ti, él ejecutó severas austeridades para obtenerte como su esposa. Ahora yo deseo realizar su deseo. Sin embargo, Oh hermosa, por favor, debes estar de acuerdo en casarse con él. Aunque más adelante, por una arreglo especial de la Providencia, obtendrás al hermoso Narayana como su esposo. Pero antes de esto, Él va a maldecirle a él y a ti y serás transformada en la planta Tulasi purificadora del mundo  (albahaca santa).

 

Tú serás la mejor de las flores y la más querida para Narayana incluso más que Su propia vida. Ninguna adoración estará completa sin tus hojas. Permanecerás como un árbol en Vrndavana y serás ampliamente conocida como Vrndavani. Los pastorcillos y pastorcillas adorarán al Señor Hari con tus hojas. Como presidirás a la deidad de la planta Tulasi, siempre disfrutarás de la compañía de Krsna, el mejor de los pastorcillos.”

 

Tulasi implora el favor de Radharani.

Tulasi Devi sonrió y muy feliz dijo al Señor Brahma: “Oh Padre, yo voy a ser sincera contigo. Yo no soy tan devota del Señor Narayana de cuatro brazos, como soy de Krsna de dos brazos. Visto que en Goloka, mi encuentro íntimo con Krsna fue repentinamente interrumpido, dejándome todavía con anhelo de Él. Fue  sólo porque Krsna me dijo que estuviera orando para obtener a Narayana como mi esposo, pero ahora parece que por Tu gracia obtendré nuevamente a Krsna, lo cual es muy difícil de conquistar. Sin embargo, por favor, otórgame el siguiente favor: que yo pierda el temor de Radharani.”

 

El Señor Brahma contestó: ¡Oh hija, Yo debería darte ahora el mantra de 16 letras de Radha. Mediante esta gracia serás tan querida para Radharani como Su vida, y Ella concederá Tus conexiones íntimas con Krsna.”

 

El Señor Brahma inició a Tulasi Devi en el mantra de 16 letras, el himno  y el modo de adorar a Sri Radha. Luego, bendiciéndola, él desapareció.

 

Como lo indicado, Tulasi se dedicó a adorar a Srimati Radharani, y después de doce años alcanzó el éxito. Al obtener este beneficio, ella cosechaba frutas que eran inalcanzables por otros. Como los dolores de sus austeridades terminaron, ella se volvió muy feliz. Cuando uno logra los frutos de su labor y luego considera las dificultades encontradas para lograrlo, las dificultades parecen más agradables.

 

Tulasi estaba en el primor de su juventud y deseaba la compañía de Sri Krsna. Finalizando su comida y bebida, ella se acostó en una hermosa cama decorada con flores y perfumada con pasta de sándalo. Ella se fue a dormir con el corazón feliz. Pero mientras dormía, Kamadeva, el dios del amor, le lanzó cinco flechas – flechas que  estaban destinadas a encantarla. Consecuentemente, aunque su cuerpo estaba ungido con la pasta fresca de sándalo y dormía en una cama cubierta de flores, empezó  a sentir que estaba como en una hoguera. De la alegría, los vellos de su cuerpo se erizaron, sus ojos enrojecieron y empezó a temblar. En un momento ella se veía delgada y en otro momento se ponía inquieta o soñolienta. A veces ella se volvía agitada o caliente con deseo, y en otros se desmayaba, después se recuperaba, después se lamentaba. A veces se paraba de la cama, caminaba para acá y allá, se sentaba o se acostaba.

 

Esta condición anormal de su cuerpo y mente incrementaba diariamente; de tal manera que su suave cama parecía una cama de espinas; las deliciosas frutas y agua parecían veneno; su casa parecía como un desierto, su delicada vestimenta quemaba como el fuego; y la marca del bermellón en su frente le dolía como un forúnculo.

 

En sus sueños, ella vio a un joven sonriente, bellamente vestido. Él estaba adornado con joyas, untado con pasta de sándalo y con guirnaldas de flores. Mirando su rostro, él afectuosamente le habló y la abrazó y la besó repetidamente. En un momento él se iba; el otro momento regresaba; entonces ella gritó: “Oh Señor de mi corazón, ¿Dónde vas? Por favor, no te vayas.” Cuando ella despertó, lloró copiosamente. De esa manera, Tulasi Devi pasó sus días en Badarikasrama.

 

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