“La aparición de Tulasi Devi”

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Capítulo Uno:  La aparición de Tulasi Devi 

 

Narada Muni preguntó al Señor Narayana: 

“¡Oh Bhagavan!” ¿Cómo la casta y pura Tulasi se convirtió en su esposa?  ¿Dónde Ella nació? ¿Quién fue Ella en su nacimiento previo? ¿De cuál familia proviene? ¿Y qué austeridad ha realizado para obtenerte como esposo? Tú, quien estás por encima de la energía material, no sujeto a cambios, el Ser Cósmico, el Supremo Señor, el Señor de todos, omnisciente, la causa de todo, omnipresente, contenedor y preservador de todo. ¿Y cómo Tulasi Devi, Su diosa principal, se ha convertido en un árbol? Oh, Tú que solucionas todas las dudas, mi mente está curiosa para saber acerca de estos puntos; por lo tanto, me siento compelido a hacerle estas preguntas. Compasivamente remueve estas dudas de mi mente.”


El Señor Narayana entonces relató lo siguiente:

Manu Daksa Savarni era una expansión parcial del Señor Visnu. Él era extremadamente virtuoso, devoto del Señor y muy famoso por sus buenas acciones. El hijo de Daksa Savarni, Dharma Savarni, era también extremadamente virtuoso. El piadoso hijo Dharma Savarni era llamado de Visnu Savarni, y su hijo, quien era un gran Vaisnava, era conocido como Raja Savarni.

 

Sin embargo, el hijo de Raja Savarni, Vrsadhvaja, era un fanático devoto del Señor Siva. El Señor Siva vivió en la casa de Vrsadhvaja durante tres yugas celestiales (eras) y lo adoraba más que sus propios hijos.

 

Vrisadhvaja no reverenciaba al Señor Narayana, a la Diosa Laksmi o a cualquiera de los semidioses. Él dejó de adorar a Laksmi en el mes de Bhadra (Agosto/Septiembre) y a Saraswati en el mes de Magha (Enero/Febrero). Él no participó en el sacrificio y adoración  realizada al Señor Visnu (Narayana) y los criticó severamente.

 

Los semidioses no lo maldijeron debido a que temían al Señor Siva. Sin embargo, Surya, el dios del sol, no pudiendo contener más su rabia, lo maldijo: “ Oh Rey, ya  que tú eres completamente devoto al Señor Siva y sólo al Señor Siva, y simplemente no tomas en cuenta a ninguno de los semidioses, yo declaro que perderás tu riqueza y prosperidad”!

 

Cuando el Señor Siva escuchó esta maldición, él se puso muy enojado. Agarrando su tridente, salió atrás del Señor Surya. Temeroso, el dios del sol fue donde su padre, Kasyapa Muni, en Bramaloka, el más grande planeta material, para buscar refugio en el Señor Brahma. Pero el Señor Siva lo persiguió hacia allá.

 

El Señor Brahma, también temeroso del Señor Siva, llevó al Señor Surya y Kasyapa Muni a la región de Vaikuntha, el mundo espiritual o eterno. Allí, con la garganta seca debido a la ansiedad, ellos se refugiaron en el Señor Narayana, el Señor de todos. Ofrecieron sus respetos a Él y Lo alabaron repetidamente y finalmente le explicó porque estaban tan aprensivos.

 

El Señor Narayana les confirió Su bendición y les otorgó el poder de librarse del miedo. Él dijo: “Oh miedosos, fortalézcanse. ¿Cómo pueden sentir miedo de alguien mientras Yo estoy aquí? Si alguien se recuerda de Mí cuando está en peligro, donde quiera que esté, Yo correré con mi disco Sudarsan en las manos y los salvaré. ¡Oh semidioses! Yo siempre soy el creador, preservador y destructor de este universo. En la forma de Visnu, Yo soy el preservador; en la forma de Brahma, soy el creador; y en la forma de Siva, soy el destructor. Yo soy Siva, Yo soy usted, Yo soy Surya. Yo asumo numerosas formas y preservo el universo. Entonces, regresen a sus respectivos lugares. No tienen nada que temer. Todo estará bien.

 

“A partir de este día, ustedes no tienen nada que temer al Señor Siva. Él es el refugio de los piadosos, él es fácilmente complacido, él es el sirviente y señor de sus devotos, y de mente muy abierta. El Señor Siva y el Sudarsana Cakra son más queridos para Mí que Mi propia vida. En el mundo del valor, ellos exceden a todos. El Señor Siva puede fácilmente crear millones de Suryas y diez millones de Brahmas. Para Él, nada es imposible. Él no está consciente del mundo externo. Meditando en Mí, con su corazón centrado, él es absorbido día y noche. Desde sus cinco rostros él repite Mi mantra con devoción y siempre canta Mis glorias. Día y noche yo también siempre pienso en su bienestar. Cualquiera que sea el grado que uno me adora, en esta misma medida yo le otorgo favores. La naturaleza de Siva es siempre toda auspiciosa.

 

Mientras el Señor Narayana estaba hablando, el Señor Siva llegó. Sus ojos rojos, sentado en su toro conductor, sosteniendo su tridente. Rápidamente se bajó y prestó sus humildes respetos con devoción al Señor de Laksmi, el tranquilo Señor Supremo.

 

El Señor Narayana, Visnu, estaba sentado en Su trono cubierto de joyas. Estaba decorado con una corona, aretes y una guirnalda y sostenía Su disco. Su forma era extremadamente hermosa y su complexión como de una fresca lluvia de nubes azules. Cada uno de Sus asistentes tenía cuatro manos y Lo abanicaban con estas cuatro manos. Su cuerpo estaba untado con pasta de sándalo y usaba un traje amarillo. El Señor Visnu, quien muestra afecto a Sus devotos, estaba masticando nueces de betel que Le habían sido ofrecidos por Su esposa Laksmi.

Sonriendo, Él estaba viendo y escuchando las Vidyadharis danzar y cantar.

 



Después de prestar sus reverencias al Señor Narayana, Él reverenció al Señor Brahma.

El Señor Surya y Kasyapa Muni respetuosamente saludaron al Señor Siva. Luego, el Señor Siva adoró al Señor Visnu, el Señor de todos, y se sentó en un trono.

 

Los asistentes del Señor Narayana empezaron a abanicar al Señor Siva para aliviarlo de la fatiga de su viaje. El Señor Siva, debido a que estaba en contacto con las virtudes del Señor Visnu, asumió entonces una disposición feliz y adoró al Señor Eterno con sus cinco bocas.

 

El Señor Narayana estaba altamente complacido. Con dulces y nectáreas palabras, Él dijo: “Oh Señor Siva, Tú eres el símbolo de toda la excelencia y bienestar. Por lo tanto, preguntar acerca de tu bienestar es una estupidez. A mí me gustaría preguntarte acerca de las reglas de la sociedad y el método prescrito en los Vedas. Aquel que disfruta de la devoción y otorga toda prosperidad no debería ser preguntado sobre sus austeridades o prosperidades materiales. Ya que lideras el conocimiento, sería inútil preguntarte si estás incrementando en conocimiento. Igualmente sería inútil preguntar a un conquistador de la muerte si él está libre de todo el peligro. Pero tienes que venir a mi residencia por una razón. “¿Cuál sería? ¿Estarías enojado con algo?”

 

“¡Oh Señor Visnu!”, el Señor Siva empezó. “El Rey Vrisadhvaja es mi gran devoto. El Señor Surya lo ha maldecido y eso me ha dejado muy enojado. Por afecto a mi hijo, el rey, yo estuve a punto de matar a Surya. Pero Surya buscó refugio en el Señor Brahma, y ahora ambos tienen Tu protección. Aquellos que están ansiosos y buscan Tu refugio ya sea hablando o recordándote, están completamente libres y protegidos de todo el peligro. Ellos vencen la muerte y la vejez. Qué decir de aquellos que vienen personalmente y toman Tu refugio. Cuando uno Te recuerda, los peligros desaparecen.

Todo lo bueno viene a nosotros. ¡Oh Señor del mundo! ¿Qué sería de mi devoto neófito, que por la maldición del Señor Surya, ha perdido su fortuna y prosperidad?”

El Señor Visnu contestó: “¡Oh Señor Siva!” A la media hora ha pasado aquí en Vaikuntha. En este momento, veintiuna eras celestiales se han muerto.


Sin embargo, el Rey Vrisadhvaja, a través de la revolución del irresistible y temeroso tiempo, está muerto. Su hijo, Hamsadhvaja, en el curso del tiempo también se murió. Hamsadhvaja engendró dos nobles hijos llamados Dharmadhvaja y Kusadhvaja. Ambos son también grandes Vaisnavas, pero debido a  la maldición  del Señor Surya, ellos se volvieron desafortunados. Ellos perdieron sus reinos, incluyendo todas las propiedades y prosperidades. Pero ahora, ambos están comprometidos en adorar a la Diosa Laksmi, la cual está complacida con sus esfuerzos. Sin embargo, Ella estuvo de acuerdo en descender a la Tierra y expandirse parcialmente tomando nacimiento de las esposas de aquellos dos reyes. Entonces, con el favor de la Diosa Laksmi, Dharmadhvaja y Kusadhvaja se volverán reyes altamente prósperos y poderosos. ¡Oh Señor Siva! Su devoto Vrisadhvaja está muerto, entonces regresa a tu morada. Oh Señor Brahma, Señor Surya y Kasyapa Muni – ustedes también deberían regresar a sus reinos.”

Bhagavan Visnu entonces fue con Su esposa para Su habitación. Los semidioses fueron felices a sus propias moradas. El Señor Siva siguió con la práctica de austeridades.

 

Dharmadhvaja y Kusadhvaja ejecutaron duras austeridades y adoraron a la Diosa Laksmi. Sin embargo, ellos separadamente obtuvieron las bendiciones que desearon. Mediante el favor de la Diosa Laksmi, ellos nuevamente volvieron a ser los gobernadores de la tierra. Adquirieron grandes méritos espirituales, se casaron y engendraron hijos. El Rey Dharmadhvaja se casó con Madhavi. Después de cierto tiempo, ella quedó embarazada con una encarnación parcial de la Diosa Laksmi. Sin embargo, el niño permaneció en el vientre de Madhavi por cien años celestiales. Día a día el brillo de Madhavi se incrementaba. Entonces, en un auspicioso día y momento, cuando la luna estaba llena, en el mes de Kartika, en un día viernes, ella dio a luz.

La gracia de la Diosa de la Fortuna, Laksmi, se manifestó a través del bebé. Había marcas de flor de lotos en sus pies. Su rostro semejaba a la luna de otoño, sus ojos eran como capullos de lotos, y sus labios eran como una madura fruta bimba. Las palmas de sus manos y las plantas de sus pies eran rojizas, su ombligo hondo y justo encima tenían tres pliegues. Sus nalgas eran redondeadas,  y su cuerpo era agradablemente caliente en el invierno y frío en el verano  – muy agradable de tocar. Sus senos eran firmes y la cintura delgada, y una luz brillante de su cuerpo la rodeaba como un halo.

Su constitución era blanca, como la flor Champaka, y su cabello era hermoso. Debido a su belleza incomparable, los sabios la llamaron de Tulasi.

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